Colegio

Santa Luisa

Colegio

Santa Luisa

Campamento Misión Choachí Semana Santa

Campamento Misión Choachí Semana Santa

Por: Jennifer Borda, Coordinadora de Comunicaciones CSL. Del 29 de marzo al 5 de abril, 18 estudiantes de grados 9°, 10° y 11° vivieron una experiencia transformadora en las veredas El Hato, Quiuza y Yerbabuena, en Choachí (Cundinamarca). Más que una salida pedagógica, este campamento fue un verdadero ejercicio de comunidad, sencillez y entrega. Durante ocho días, los jóvenes se integraron a la vida rural mediante visitas domiciliarias, acompañamiento a enfermos y la participación en las celebraciones de la Semana Santa, llevando un mensaje de esperanza y cercanía. La experiencia también implicó importantes retos personales y grupales. Desde la preparación de sus alimentos hasta el cuidado de los espacios compartidos, los estudiantes vivieron una cotidianidad marcada por la autonomía, la humildad y el trabajo en equipo, fortaleciendo la fraternidad y su compromiso con los demás. Inspirados en la espiritualidad ignaciana, buscaron “hallar a Dios en todas las cosas”, reconociendo su presencia tanto en el servicio como en la vida sencilla de la comunidad. Al finalizar, regresan con el corazón agradecido y renovado, convencidos de que el verdadero sentido está en vivir para los demás.“En todo amar y servir”. Agradecemos a los acompañantes que hicieron posible esta experiencia: Fabián de la Rue, Jesús Arturo, Nazly Rivera y el Padre Juan Pablo Macías, SJ.

FORMACIÓN EN LA IGNACIANIDAD: CAMPAMENTO MISIÓN 2025

FORMACIÓN EN LA IGNACIANIDAD: CAMPAMENTO MISIÓN 2025

Por: Estudiante Mariana A. Acosta, Misionera 2025  En primer lugar, me gustaría agradecer a Pastoral por darme la oportunidad de participar en la Misión 2025 durante la Semana Santa. Al ser mi primera misión, fue una experiencia muy enriquecedora en la que, junto a los demás misioneros, pudimos compartir con la comunidad de Ubalá, específicamente en la vereda “La Mesa”. Durante la mayoría de los días compartimos espacios con niños, jóvenes y adultos, donde, a través de actividades lúdicas y momentos de introspección, buscamos transmitir enseñanzas con el objetivo de reconocer que cada día de nuestra vida tiene un propósito y que ese propósito nos ayuda a formarnos como seres humanos. Tuvimos la oportunidad de visitar los hogares de la comunidad y conocer un poco más sobre su cotidianidad y sus historias de vida. Fue allí donde sentimos una profunda admiración por los campesinos, quienes luchan diariamente por salir adelante y, sin importar el clima o las dificultades, siempre nos recibieron con una sonrisa. También fue admirable ver cómo las familias estaban dispuestas a abrir sus puertas y compartir espacios con nosotros, permitiendo crear momentos llenos de risa, compañía y, sin duda, mucho amor. En segundo lugar, como misioneros, también fuimos testigos de realidades difíciles, como la de algunos adultos mayores que han sido abandonados por sus propios hijos. Este fue un momento de gran reflexión que nos enseñó la importancia de no olvidar a quienes nos han formado y guiado en nuestro camino de vida. Esta misión nos permitió acercarnos a realidades que muchas veces creemos lejanas, pero que existen y necesitan de nuestra empatía y compromiso. Nos dimos cuenta de que no podemos ser indiferentes ante el sufrimiento de los demás. Hay momentos en los que alguien necesita de nosotros, nos ve como una luz en medio de la frustración. Lo menciono porque varios miembros de la comunidad nos compartieron que, antes de nuestra llegada, se sentían distanciados entre ellos, y que gracias a los momentos que compartimos, lograron reconectarse, sentir esperanza y encontrar motivación para seguir adelante. Nos demostraron que, aunque haya momentos de tristeza, siempre llegará la alegría. “Olvidar quienes somos y de dónde venimos es perdernos en el camino”