










Por: Óscar Javier Vora, Coordinadora Área de Ciencias Naturales CSL.
Como parte de las acciones del Proyecto Ambiental Escolar (PRAE) y en articulación con el área de Ciencias Naturales y Bienestar estudiantil, estudiantes del Colegio Santa Luisa vivieron una enriquecedora experiencia pedagógica en la Reserva Distrital de Humedal Tinguá Azul, uno de los humedales más importantes de la localidad de Kennedy y un ecosistema estratégico para la conservación de la biodiversidad de Bogotá.
Acompañados por los administradores y profesionales de la reserva, los estudiantes realizaron un recorrido de interpretación ambiental que les permitió comprender la importancia ecológica, social y cultural de este territorio. Durante la jornada reconocieron el papel fundamental que desempeñan los humedales en la regulación del ciclo del agua, al almacenar aguas lluvias y contribuir a mitigar inundaciones al recibir parte del caudal del río Tunjuelo durante las temporadas de intensas precipitaciones.
El recorrido se convirtió en un verdadero ejercicio de aprendizaje en campo, donde los estudiantes observaron la interacción entre los factores bióticos y abióticos que hacen posible el equilibrio del ecosistema. Además, identificaron diversas especies representativas de la fauna del humedal, entre ellas la serpiente de pantano (Erythrolamprus epinephalus), el cardenal pantanero (Pyrocephalus rubinus), la garza blanca (Ardea alba), el ibis negro (Phimosus infuscatus) y la emblemática Tinguá Azul (Porphyrio martinicus), ave migratoria que da nombre a la reserva y que evidencia la importancia de estos ecosistemas como refugios de biodiversidad y corredores biológicos.
La experiencia también permitió reconocer el valor histórico y ancestral de los humedales como territorios de vida para las comunidades que habitaron la sabana de Bogotá, fortaleciendo el sentido de pertenencia hacia un ecosistema que hace parte del entorno cercano del Colegio Santa Luisa.
Más que una salida pedagógica, esta experiencia reafirma que los humedales son aulas vivas, donde el aprendizaje trasciende el salón de clases y fortalece competencias científicas, el pensamiento crítico y la conciencia ambiental. Asimismo, aporta al desarrollo del Proyecto Ambiental Escolar (PRAE) al promover el conocimiento del territorio, la conservación de la biodiversidad y la formación de ciudadanos comprometidos con la sostenibilidad.
Inspirados por la Pedagogía Ignaciana y el llamado de la encíclica Laudato Si’, los estudiantes reflexionaron sobre el compromiso de cuidar nuestra Casa Común, comprendiendo que proteger los humedales significa conservar el agua, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que hacen posible la vida. De esta manera, la experiencia también fortalece el compromiso institucional con el Pacto Educativo Global, las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente los relacionados con la educación de calidad, el cuidado del agua, la acción por el clima y la protección de los ecosistemas terrestres.